Capítulo ochenta y uno. Reunión familiar
Azahara volvió a su habitación, su mayor temor era ser cuestionada por Nayla. No sabría qué responderle para justificar esas semanas que vivió en la habitación de Abdel, sin embargo, trataría de hacerlo, mas Nayla no la cuestionó ni una sola vez, todo lo contrario, Nayla procuró alimentos y líquidos, lo mismo que había hecho Abdel por ella.
El corazón de Azahara estaba muy herido por todo lo ocurrido, la confesión de Zaida había abierto viejas heridas que ella creía que se habían secado con el