Capítulo ochenta y siete. Nunca más
Azahara sintió que estaba a punto de desmayarse tras escuchar las palabras de la mujer, Maissa la estaba confundiendo con Zaida, por eso le decía aquellas cosas. Eso también quería decir, que no le estaba diciendo ninguna mentira.
El corazón le latió con prisa dentro del pecho y se obligó a guardar la calma, este era un momento definitivo en su vida, crucial para encontrar la verdad de su pasado.
Azahara trató de recordar el nombre de la única empleada que estuvo en la casa, esa mujer que nunca