Capítulo ciento cinco. Un beso de amor
NUEVA YORK
Scarlett tomó sus cosas con prisa, tal como lo hacía en los últimos días, para reunirse con Jahir, quien venía por ella todos los días para almorzar juntos y también la esperaba a la hora de la salida.
—¡Scarlett! —el grito de Margaret hizo a la joven detenerse en la puerta del salón.
—Llevo prisa.
—Últimamente siempre llevas prisa. ¿Qué es lo que estás haciendo que no quieres contarme? —preguntó con el ceño fruncido.
Margaret había aceptado las primeras dos negativas de Scarlett par