Denver llegó a la comisaría, presentó las pruebas. Sabía que ahora sus tíos irían presos.
Respiró profundo. No podía creer como alguien podía ser capaz de tanta maldad solo por algo de dinero.
Pensó en Abigail.
«Era inocente, y yo la culpé sin siquiera pensarlo. Es porque aún me duele el daño que me hizo en el pasado. Pero, Abby es inocente, debo ayudarla, incluso si sigo odiándola», pensó.
El abogado de Denver consiguió que le otorgaran la libertad a Abigail y ambos fueron hasta la prisión.
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