Los ojos de Emerson se reflejaron en los de Anya.
Negó casi de inmediato.
—No soy tan cruel, Anya, pero… no estoy dispuesto a perderte, ni a ti, ni a mi hija.
Ella rodó los ojos.
—Por favor, Emerson, perderme es lo único que has sabido hacer y muy bien —los ojos de Anya se volvieron llorosos.
Ella subió a su auto, Emerson tuvo que verla partir, le dolieron sus palabras.
***
Una semana después.
Cuando Bill abrió los ojos, lo primero que vio frente a su cama fue a Ruby Lang de un lado y a