La música terminó, Emerson tomó la mano de Anya, la llevó hasta la mesa.
—¿Qué hace esa mujer aquí? —exclamó Anya furiosa
—No lo sé, no sé quién habrá sido el idiota que la dejó pasar, el hombre con el que está es el viejo hijo del dueño del banco Hox, pero nunca pensé qué fuera capaz de caer tan bajo.
—¿Tan bajo? Solo tú pudiste creer que Bianca tiene algo de dignidad, ella siempre estuvo en la basura, pero, bueno, hay personas a las que le gusta recoger basura.
Emerson la miró severo.
—¿D