Hannah salió de casa en su propio coche, mientras Bill la miró desde la ventana, recibió esa llamada, era su amante Ruby.
—¿Qué pasa, cariño?
—Dime, querido, ¿funcionó?
—Bueno… no salió como lo esperaba, Hannah se aferró a su papel de víctima, esto es complicado, cariñito, pero voy a lograrlo, pronto seré libre todo para ti.
—Apúrate, querido, porque, es probable que espere un hijo tuyo.
—¿Un hijo mío? —exclamó el hombre con ojos brillantes.
Ruby Lang colgó la llamada, mirò la hora.
—¡Más