—Sí, acepto —dijo ella con voz firme, aunque temblorosa
Sus miradas se encontraron, sus corazones latían, sin saber si estaban cometiendo el peor error de sus vidas.
—Hablaré con Hannah, ella preparará todo, ve a descansar.
Anya obedeció.
Más tarde, su madre entró en su alcoba, ella estaba recostada en la cama, no durmió, pensaba sin cesar, cuando vio a su madre, se levantó.
—¿Lo planeaste todo, Anya?
—¿Qué?
—Sobre esto; la infidelidad, y arrastrar a Emerson a esto.
—Pero ¿Cómo puedes culparme