31| Triste historia.
Emiliano se puso de pie y caminó por la sala, cojeaba un poco del lado derecho. La venda que cubría le herida en su cabeza estaba un poco zafada, los puños del hombre fuertemente apretados.
— No puedo creer que te hubieras ido Por eso, De verdad No puedo creerlo.
— ¿Entonces qué querías que hiciera? También lo hice para protegerte — lo riñó sara, pero lo último que quería en ese momento era pelear — si yo te contaba la verdad, dime si no lo hubieras enfrentado… tal vez lo hubieras matado, o él