El tintinear suave de las copas, el murmullo elegante de las conversaciones y la luz cálida del restaurante creaban una atmósfera perfecta. Demasiado perfecta.
Margrot sonreía.
Su postura erguida.
Su mirada brillante.
Convencida de que aquella noche le pertenecía.
Frente a ella. Jeremy Ambrosetti. Impecable. Sereno. Pero sus ojos, eran otra historia.
—¿Disfrutas la cena?
Preguntó él con calma, apoyando suavemente la copa sobre la mesa. Margrot asintió de inmediato.
—Mucho —Su sonrisa se