La olvido.
Edith estaba de pie junto a la ventana, giró el rostro hacia Diana.
—¿Evans no te ha llamado?
Diana negó lentamente.
—No. — Su voz sonó pequeña. Frágil. —Ni un mensaje… ni una llamada… nada.
Edith frunció el ceño.
—Eso quizas no es bueno o solo estamos muy ansiosas..
—Tal vez… tal vez está ocupado…
Pero ni siquiera ella creía sus propias palabras. El silencio se extendió entre ambas. Pesado. Opresivo.
—Necesito verlo… —susurró Diana finalmente—. Necesito saber si está bien.
Edith se ac