—Evans.
—Se fueron los tres.
Silencio.
Luego una exhalación lenta.
—¿Leopolda también?
—Sí.
La información cayó como una pieza que encajaba en un rompecabezas que Diana ya sospechaba.
—Entonces no es solo protección —murmuró ella—. Es control.
Evans no respondió a eso.
—He asegurado la documentación pendiente. La villa en España ya está preparada. El personal fue seleccionado por Leopolda.
Diana comprendió lo que eso significaba.
—¿Margrot?
—Permanece a su lado.
Una pausa más.
No