ESTADOS UNIDOS
La sala de reuniones en Estados Unidos estaba llena.
Demasiado llena.
Hombres y mujeres de traje impecable, rostros tensos, miradas cargadas de preocupación y, en algunos casos, de un miedo apenas disimulado, las pantallas encendidas proyectaban cifras en tiempo real, gráficos que descendían sin freno, líneas rojas que parecían desgarrar el aire con cada actualización.
Y en el centro de todo…
Jeremy Ambrosetti.
De pie.
Imponente.
Silencioso.
Observando.
Pero por dentro…
Algo ya s