REPÚBLICA DOMINICANA
La isla permanecía silenciosa bajo el cielo gris de la tarde. El mar chocaba con fuerza contra las enormes rocas que rodeaban aquella propiedad aislada. Era un lugar hermoso, pero también frío. Extrañamente frío.
Nathaniel estaba de pie frente a las enormes ventanas de cristal de la mansión, observando el horizonte.
Sus ojos permanecían perdidos en el océano.
Desde que despertó después del ataque, algo dentro de él parecía diferente.
Más oscuro.
Más roto.
Más peligroso.
El