La enorme puerta de la Mansión Fontaine se cerró lentamente detrás de ellos.
Y por primera vez desde que habían llegado...
Evans sintió que podía respirar.
De verdad respirar.
No ese aire pesado que llevaba días entrando y saliendo de sus pulmones.
No esa presión que lo había acompañado desde la llamada de su madre, desde la enfermedad de su padre, desde el funeral, desde las decisiones imposibles.
No.
Aquello era diferente.
Era ligereza.
Era como si alguien hubiera retirado un peso invisible d