INGLATERRA
La mañana había llegado silenciosamente a la Villa. La lluvia suave de la madrugada ya había desaparecido y ahora una tenue claridad atravesaba las enormes ventanas de la habitación. El aire olía a flores frescas; alguien del personal había dejado un arreglo nuevo cerca de la mesa, y el aroma delicado llenaba el lugar con una calma engañosa.
Jeremy no había dormido demasiado.
Otra vez.
Llevaba gran parte de la noche sentado junto a Diana, observándola dormir, asegurándose de que resp