Los hombres descendieron de los vehículos con rapidez, formando un círculo protector alrededor del automóvil donde viajaba Serena.
El estruendo de la explosión aún retumbaba en el aire. A unos metros de distancia, el vehículo que minutos antes formaba parte de su escolta seguía envuelto en llamas.
El humo negro ascendía hacia el cielo nocturno mientras el olor a pólvora y metal quemado impregnaba el ambiente.
Serena sintió cómo un escalofrío le recorría la espalda.
Aquello no era un accidente.
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