Cuando Elion llegó a la ciudad, no perdió tiempo.
La caravana de vehículos negros avanzó por las calles hasta detenerse frente a la nueva mansión Donnati, una propiedad que se alzaba sobre una colina y dominaba gran parte de la ciudad.
No era simplemente una casa.
Era una declaración de poder.
Los hombres de seguridad rodeaban la propiedad. Algunos permanecían apostados en las puertas, mientras otros vigilaban desde los balcones y los jardines. Todos llevaban trajes oscuros y armas ocultas bajo