—¿De qué habla, heredero? —preguntó Fiorella, levantándose lentamente de su asiento—. ¿Acaso no sabe que nuestra unión no es únicamente por amor, sino también por el clan?
Lorenzo la observó con una expresión imperturbable.
—Tal como lo oyes, Fiorella. Nosotros no seremos marido y mujer. Al menos, no de la manera que todos esperan. Frente a nuestras familias seremos una pareja perfecta, una unión poderosa que demostrará que los Ferrano y los Donnati están unidos.
Hizo una pausa.
—Pero cuando cru