Fiorella sonrió con suficiencia, aunque en el fondo de sus ojos había una determinación que Serena no podía ignorar.
Había tomado una decisión y, por primera vez en mucho tiempo, parecía completamente segura de ella.
—Está bien —dijo con tranquilidad—. Si Elion tiene que tenerla, que la tenga. Mientras yo sea la única Donna, no me importa.
Serena la observó en silencio.
Conocía demasiado bien a Fiorella para dejarse engañar por aquella sonrisa orgullosa. Sabía que detrás de sus palabras había do