Serena observó discretamente cómo Rocco abandonaba el salón de recepciones con el rostro completamente desencajado.
La arrogancia que había mostrado unos minutos antes había desaparecido por completo. Caminaba con paso apresurado, seguido muy de cerca por su abuela, quien parecía susurrarle palabras para tranquilizarlo.
Aquella escena despertó de inmediato la curiosidad de Serena.
No era una reacción normal.
Rocco acababa de recibir una noticia que lo había dejado prácticamente sin color en el r