La Luna de miel, fue en un enorme y lujoso crucero.
Elion no había alquilado un camarote; había reservado el nivel superior completo, una suite acorazada donde la opulencia se mezclaba con la sombra implacable del poder que ostentaba como Caporegime.
Apenas pisaron la cubierta para iniciar el viaje de bodas, la mano pesada de Elion se afianzó en la cintura de Serena, marcando territorio frente a la tripulación que inclinaba la cabeza a su paso.
—Vamos a celebrar —murmuró él con esa voz grave que