La puerta principal de la Residencia King se abrió lentamente cuando el vehículo de Vanesa atravesó el acceso privado, y aunque ella mantuvo el rostro sereno durante todo el trayecto, sus dedos permanecieron entrelazados sobre su bolso con una tensión que delataba lo contrario. Había conseguido regresar sin que nadie descubriera exactamente dónde había estado, pero la conversación que había mantenido horas antes seguía repitiéndose dentro de su cabeza como una amenaza imposible de silenciar, es