La mañana estaba avanzando con un cielo despejado y una brisa suave que recorría los jardines de la Residencia King. El enorme portón de hierro permanecía abierto mientras el automóvil de Elena esperaba inmóvil frente a la entrada principal. Ella sostenía el volante con tranquilidad, aunque sus ojos permanecían atentos hacia la puerta de la mansión. No existía ansiedad en su rostro, tampoco resentimiento. Aquel lugar había sido su hogar durante muchos años, había amado, llorado y perdido innume