La sala de evaluación de la Agencia Collins reflejaba la elegancia que había convertido a aquella empresa en una de las más prestigiosas del país. El enorme espacio estaba iluminado por lámparas suspendidas de diseño italiano, mientras la larga pasarela blanca se extendía impecablemente hasta el escenario principal. Varias pantallas proyectaban el nombre de la campaña que elegiría a la nueva imagen de una importante firma internacional, y alrededor del recinto asistentes, fotógrafos y coordinad