El reloj marcaba las seis de la mañana cuando Elena salió del edificio donde ahora comenzaba una nueva vida. La ciudad apenas despertaba bajo una tenue luz dorada que anunciaba el amanecer, mientras el aire fresco acariciaba su rostro con una suavidad que hacía mucho tiempo no sentía. Cerró la puerta del departamento, guardó las llaves dentro de su bolso y permaneció inmóvil durante unos segundos contemplando el cielo. Por primera vez en muchos años no salía de casa pensando en complacer a algu