La noche había cubierto por completo la ciudad cuando Elena Hart comprendió que dormir sería imposible. Había intentado leer algunos documentos de la agencia, revisar los pendientes del día siguiente e incluso organizar mentalmente las tareas que debía realizar durante la mañana, pero ninguna de aquellas cosas conseguía apartar de su cabeza la conversación que había tenido con Sebastian. Desde que él se marchó, aquellas palabras regresaban una y otra vez, especialmente aquella confesión inesper