-Emma...
Fue lo único que mi garganta seca alcanzó a decir.
-HOLA, SEÑOR KELLER.
Su mirada angelical, su sonrisa tierna y su voz dulce las había cambiado por una mirada perversa, una sonrisa retadora y una voz seductora.
Había fuego en su mirada y...
Apreté los puños al verla levantarse de la cama y caminar hacia mí.
Llevaba puesta una diminuta tanga de encaje y un par de ligueros, todo en color negro.
Mi piel se erizó al instante y mi amigo estaba duro deseando romper mi pantalón y e