-... Mmm… Está bien.
Amor hizo un puchero y levantó sus brazos hacia Vladimir para que la llevara a la biblioteca.
-Vamos papi Vlad…
-Claro mi princesa.
Tómense su tiempo.
-Gracias Vlad.
-Gracias, señor Zaitzev.
Salieron de la sala y la nana también se retiró.
-Iré al jardín, si me disculpan.
-Adelante Viviene.
-Gracias.
Emma me miró fijamente y entonces toda aquella sensación de tranquilidad desapareció, su expresión cambió a una de seriedad y su voz cuando se dirigió a mí, me provoc