-Seño...
-Cariño, no seas tímida, todos aquí sabemos cómo es James.
-Ja ja ja.
Es verdad Loraine, todos aquí me conocen.
Espero que nuestro bebé se parezca a ti y no a mí.
-¡..!
Maldición...
-¡¿Y ya saben qué será?!
-Sí...
Pero no lo revelaremos hasta que se acerque el día del parto.
-Tramposo, cómo voy a saber que regalarle si no sé si será niña o niño...
-Ja ja ja.
Tuve que mirar a James como si fuera a sacarle los ojos y el muy atrevido me sonrió y me besó en la mejilla mientras colocaba una mano sobre mi pancita.
-¡¿Qué haces?!
Le hablé entre dientes.
-Nada, tranquila...
-Deberías negar que este bebé es tuyo, en su lugar...
-Ya te dije que no me importa que la gente piense que el bebé es mío, además...
Me conviene que me vean como un hombre serio, tú ganas y yo gano.
Me guiñó un ojo.
¿Cuánto puede durarle a James el gusto de fingir que es padre?
En mi opinión cinco segundos.
-Oigan...
¿Han visto a mi hijo?
James y yo nos miramos y sonreímos, luego apuntamos