Como pudo se bajó cierre del pantalón y los bóxers, coloqué mis piernas alrededor de sus caderas y la sensación de éxtasis me recorrió por completo.
-¡Adam!
Grité su nombre al sentir cómo se clavaba en mí y enterré mis uñas en su espalda.
Ambos gemimos al mismo ritmo.
-Adam... Mmm…
-Emma... Mmm...
-Adam no...
¿No traes un condón?
-Emma...
Jamás hemos utilizado ese método anticonceptivo…
¿Vas a dejar las pastillas?
-No es eso, es por...
El vestido, lo vas a manchar.
-Ah...
Era eso...
Podemos comprar otro.
Pero si deseas cambiar de método anticonceptivo, podemos hacerlo…
-N… No.
¡Mmm!
En realidad casi nunca tomaba las pastillas, sólo cuando estaba en mi etapa fértil, el doctor me había prohibido las pastillas, sabía que era un riesgo, pero estaba teniendo mi periodo con normalidad, creía que eso era señal de no estar embarazada...
Ya sé, soy tonta.
-¡Mmm!
Cerré mis ojos y lo dejé correrse dentro de mí.
La fuerza con la que me estaba penetrando me hacía excitarme