Como pudo se bajó cierre del pantalón y los bóxers, coloqué mis piernas alrededor de sus caderas y la sensación de éxtasis me recorrió por completo.
-¡Adam!
Grité su nombre al sentir cómo se clavaba en mí y enterré mis uñas en su espalda.
Ambos gemimos al mismo ritmo.
-Adam... Mmm…
-Emma... Mmm...
-Adam no...
¿No traes un condón?
-Emma...
Jamás hemos utilizado ese método anticonceptivo…
¿Vas a dejar las pastillas?
-No es eso, es por...
El vestido, lo vas a manchar.
-Ah...
Era eso