Mientras revisaba algunos contratos alguien tocó mi puerta.
¡TOC, TOC!
-Adelante…
-Hola hermano…
-Andrew…
-¿Cómo estás?
-Bien y diría que hasta mejor que tú.
¿Por qué tienes ojos de mapache?
-Ay…
Mi hermano Andrew en verdad se veía agotado y ojeroso, se sobaba la nuca y con pesar comenzó a hablarme.
-Gen…
Ella es la causa de mis ojos de mapache.
Suspiró.
-Ja ja ja.
No pude evitar carcajearme, me pareció muy gracioso escucharlo, Andrew sabía lidiar perfectamente con las mujeres como