Es de las pocas veces que me veo conmovido por las palabras de mi madre, negué con la cabeza intentando hacer que las lágrimas no se acumularan más, no quería llorar frente a ella, tragué saliva, siempre pensé que ella ocultaba mis fotos porque le avergonzaba...
-Yo...
-¿Tú qué mocoso?
Ni se te ocurra llorar.
Vete a buscar a Emma y...
Haz lo que sabes hacer...
Me mordí el labio, hacerle el amor es lo que sabía hacer mejor, o por lo menos ella lo disfrutaba.
-¡No puede ser, Adam!
¡Mocoso