Suspiré antes de entrar a mi oficina, la CEO Gen ya se encontraba ahí.
Se puso de pie en cuánto me vio entrar.
-Señor Keller, es un placer volver a verlo.
Me sonrió como si hubiéramos apostado y yo hubiera perdido.
Asentí con la cabeza, no dije más, le señalé el sofá para que se sentara.
-Su asistente me llamó tal y como usted dijo, le agradezco que no mintiera.
-No tenía por qué hacerlo.
Respondí serio.
-A menudo los CEOs que evitan tener sociedades lo hacen y...
Pensé que ese había sido el caso cuando se negó a reunirse conmigo en las Maldivas.
No pude descifrar esa mirada, parecía decepcionada y algo más.
-Le aseguro que no es mi caso señorita GEN.
Lo era en algunas ocasiones, pero ella no tenía que saberlo.
-Eso me alivia.
Bien, entonces puedo hablarle sobre mi propuesta para ingresar al mercado de la confitería y repostería en Halsterlburg...
-¿Repostería dijo?
Levanté las cejas y gruñí un poco.
-Si...
Aunque nuestra empresa se encarga únicamente de la confiterí