No muy convencida Emma asintió con la cabeza, el médico tenía razón, su salud en muchos aspectos dependía de la cantidad de estrés al que estuviera sometida.
-Su pulso es normal, su presión y temperatura también.
Se encuentra en muy buen estado señorita Smith.
¡Ring, Ring!
-Un segundo...
Mi teléfono volvió a sonar y salí a responder, era mi asistente.
*
-Jefe...
El joven Caleb ha llegado a casa de su familia.
-Perfecto... Iré en seguida, no te vayas, por si sale, tendrás que seguirlo.
-Por