No muy convencida Emma asintió con la cabeza, el médico tenía razón, su salud en muchos aspectos dependía de la cantidad de estrés al que estuviera sometida.
-Su pulso es normal, su presión y temperatura también.
Se encuentra en muy buen estado señorita Smith.
¡Ring, Ring!
-Un segundo...
Mi teléfono volvió a sonar y salí a responder, era mi asistente.
*
-Jefe...
El joven Caleb ha llegado a casa de su familia.
-Perfecto... Iré en seguida, no te vayas, por si sale, tendrás que seguirlo.
-Por supuesto, me gusta esto de ser detective espía.
-Ja ja ja.
Te pago millones, me alegra que te guste.
*
Terminé la llamada y volví a la habitación de Emma.
-Gordita, tengo un asunto importante que resolver, pero volveré más tarde mi amor.
Dos guardaespaldas se quedarán vigilando la puerta.
Ellos son míos Emma, no pasará lo mismo que con los anteriores, ellos...
Ellos me han acompañado desde que era un niño, te tratarán bien.
-Está bien, de todas maneras no voy a moverme de aquí.
-Ve tranq