-Ja ja ja ja.
Me alegra saberlo Emma.
Porque ya estoy considerando dejar un poco de lado el ejercicio...
-¡¿Qué?!
¡No!
¡¿Por qué?!
-¡Ja ja ja ja!
¡Te asusta que me convierta en un gordito!
-¡No!
Me puse nerviosa, negué con las manos y con la cabeza, también me sonrojé.
-No... No es eso, déjame explicarte.
-Ja ja ja.
Se acercó a mí peligrosamente y me sonrió mientras observaba detenidamente mis labios, me los mordí.
-Me...
Me pones nerviosa Adam...
-Eso intento Emma...
Dime...
¿Por qué no quieres que yo deje de hacer ejercicio?
-No es que no quiera.
Es que...
Me gustas, así como eres y seguro si no fueras así, también me gustarías, la apariencia nunca ha sido importante para mí Adam, no quiere decir que no me fije en si la gente es bella o no, pero eso no es esencial para mí, aunque sé que salí con dos personas muy atractivas en el pasado.
-Emma...
Eso no me agrada.
-Ja ja ja, tranquilo celoso...
Sólo estoy explicando.
Te decía, aunque