Mis manos temblaban, como pude saqué del interior de mi saco una pequeña caja, creo que recuerdan bien el día en que compré este hermoso anillo y lo mucho que demoré en decidirme, aunque al principio no tenía idea de qué anillo comprar, ahora estaba cien por ciento seguro de que este era el anillo perfecto para Emma.
Me aclaré la garganta.
Abrí la pequeña caja y mostré a Emma el anillo, sus hermosos ojos azules se abrieron, lo miraron y luego me dirigió la mirada a mi.
Me arrodillé.
-Señorita