Después de que Emma y yo salimos de la pastelería decidí que instalaría más cámaras de seguridad cerca, además de otras cosas que planeaba hacer para ella, merecía lo mejor.
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-Hemos llegado.
Emma se detuvo, bajó de su auto y fue directo al mío, me habló por la ventana.
-No tienes que bajarte, entraré y ya. Te veré el día del compromiso ¿si?
No vengas por aquí. No es necesario.
Cuando dijo eso sentí algo extraño en mi garganta, una especie de nudo. Ella estaba tranquila y en calma y yo