Al tranquilizar a Leonel explicándole las cosas que había descubierto de su madre, no visualicé como mi aparente madurez me cobraría facturas en este futuro. ¿Qué tiene de malo este futuro? Casi nada si omitimos que el patio de la mansión Brown se encontraba lleno de aves de rapiña por doquier. Aves de las que relucía su afilado pico y feroces garras.
Fuera de comparaciones acertadas, me refería a las madres del colegio de Sara, porque Leonel había hecho lo impensable: traer al enemigo a casa.