Los Brown merecían un premio a la familia del año, y yo a la metida del año por caer en su juego. Nada bueno podía derivarse de haber hecho desmayar a la pobre Leonor con semejante pelea. Y nada bueno derivó de ese pandemónium a excepción de que parase de agarrarme por los cabellos con Leah.
En lo que Leonor perdió el conocimiento, a todos se nos bajó la presión en sincronización perfecta, Luciano tomó en brazos a su abuela, el resto de los primos, tíos y yo salimos corriendo detrás de este. Su