¿Es que para esto las madres sacrifican su cuerpo y cordura? ¿Para que la que creías tu incondicional, tu hijita, te engañé para juntarte con el enemigo? Por más exagerada que suene, todos los pensamientos que estoy teniendo me suenan completamente justos.
Sara me había traído a la misma heladería donde estaba Leonel. Esto no era una coincidencia ni a palos. Me dan ganas de cargar entre los brazos a mi hija y llevármela de aquí. Pero el hombre ese se da cuenta de nuestra presencia. No está mira