Comprendía el encanto de tener una huerta propia en el techo de tu casa. Pero lo que no estaba comprendiendo esta mañana con Leandro, es que si el esfuerzo es equivalente al resultado. Hoy nos chocamos cuando regresaba de llevar al colegio a Sara, y verle con su overol extra grande me hizo hacerle preguntas que debí ahorrarme.
Una llevó a la otra y heme aquí, ayudándole a sacar de la tierra las papas más minúsculas de la vida. Con cada nueva papa que saca y pone en la cesta que le sostengo, sus