Apenas llegue con mis maletas a la mansión Brown, y ya Leonor se había llevado a mi hija de paseo, Leah había lanzado sus comentarios imprudentes y Leonel no se cree mi recurso para despertar de la realidad. Me mira como si fuera una necia. Si lo soy es por su culpa, que no confié tanto en mí.
—¿Podrías parar de hacer eso y acompañarme? — habla saliendo de la habitación.
Le sigo con cuidado, supervisando que no haya moros en la costa. Leah parecía que había vuelto a su sarcófago. Si mal no reco