No es que sea cobarde, es que era estratégica. Y al Leonel estar a la hora en la que me quería acostar en la habitación de su abuela, eso lo utilicé como recurso para dormirme por “accidente” en la cama de mi hija. Tal vez oí a la medianoche llamando mi nombre, pero “no le escuché”, ni este hizo el intento por despertarme.
Así había sobrevivido a mi primera noche bajo el dominio de los Brown. Faltaban cientos de noches más, sin embargo, no podía andar con negativismos. Mucho menos ahora que nec