Luego de aquella humillación pública, Harper se encerró en la oficina incapaz de pronunciar palabra alguna, su cuerpo temblaba, pero está vez era a causa del coraje que le causaba que Austin se burlara de ella de aquella manera tan vil.
La noche fue una completa tortura, aquellas imágenes no paraban de dar vueltas en su cabeza, para su fortuna Austin se había ausentado en el despacho, mientras que ella sufría en su cama sin poder salir huyendo.
Al día siguiente, Harper despertó a muy tempranas