Austin deslizó las manos debajo de sus muslos, la levantó entre sus brazos con una fuerza imponente, Harper sostuvo la mirada en la suya, mientras que sus brazos rodearon su cuello.
Dando pasos cortos la llevó hasta la cama, no hubo prisa, no hubo miedo, ni aquellos pensamientos que se encargaban de arruinar el momento…
Austin disfrutó cada segundo como si fuese el último, el aroma de su piel, la suavidad de sus besos, todo de ella lo traía con fuerza.
Colocó el cuerpo de Harper sobre la cama,