Se escondió en el baño para darse una ducha de agua fría y luego se encerró en su habitación privada para llorar producto de la vergüenza que sentía.
Si el Che la había visto arrodillada frente a Lucca y metida entre sus piernas, significaba que el lunes todos iban a pensar que era una lame bolas, y no en un buen sentido, sino, en el sentido pervertido.
Pasó dos horas eligiéndose un atuendo adecuado para irse de fiesta y prefirió un atrevido vestido ajustado que iba muy bien con su estado de án