Margarita se subió a un bus de recorrido largo y viajó amargada en la parte trasera; miró por la ventana durante todo el trayecto y maldijo entre dientes atrayendo la atención de los pasajeros, esos que la observaban con curiosidad.
Se bajó antes de la parada que le correspondía. Quería caminar y pensar. Estaba tan congestionada emocionalmente en ese momento que, tenía los ojos vidriosos y deseaba llorar y no parar.
Se metió en un centro comercial y se compró un helado de chocolate con chips de