Paula bajó corriendo por las escaleras. No le importó mojarse y mancharse con el vino y se acercó a socorrer a su amiga, esa que tenía cara de vergüenza y de “yo no hice nada”.
Le ofreció ayuda para salir de la poza en la que estaba hundida y miró a Lucca de forma aprensiva, pero ni siquiera él sabía que había sucedido, así que no pudo defenderse en ese momento tan complicado. En sus recuerdos solo podía vislumbrar y sentir ese momento tan especial que habían compartido. Después, la llave de ac