A ella podrían habérsele acabado los miedos en ese instante, podría haberlo besado y haberse quitado el fuerte deseo que sentía por él, pero su hermana entró a la habitación sin llamar, los interrumpió y rompió toda intimidad y cercanía que habían creado en pocos minutos.
—Hola, guapo —saludó Julieta, coqueta. Se contorsionó sensual. Margarita se rio—. Soy Julieta, casi tengo dieciocho y soy soltera.
Lucca se rio y se mostró sorprendido por la fuerte personalidad de la hermana menor de su secret